BANCOS CENTRALES SUBEN SUS TASAS DE INTERÉS

Al finalizar el primer semestre, varios bancos centrales procedieron a incrementar sus tasas de interés, teniendo presente los incrementos de precios registrados y expresando en muchos casos la preocupación de que esas alzas no tuviesen un carácter transitorio como sostiene la Reserva Federal de EE UU. “Creo -señaló por ejemplo el director de economía global del Banco BNP Paribas, Luigi Speranza- que hay una alta probabilidad de que este shock temporal de los precios se transforme en algo más duradero”. Entre los bancos centrales que ya elevaron sus tasas se encuentran los de Rusia, Turquía, Brasil y México.

En el Comité Federal del Mercado Abierto de la Fed se produjeron diferencias en cuanto al momento de proceder a aumentarlas. Siete de sus 18 integrantes se pronunciaron por hacerlo en 2022 y no en 2023 como se acordó. En ese sentido se refirió públicamente el presidente de la Fed de Saint Louis, James Bullard señalando que ello se haría si aumentase la inflación más fuerte de lo esperado. Esta situación tuvo impacto en la cotización del dólar, que se apreció. El Banco de Inglaterra está siguiendo una conducta similar a la Reserva Federal. “El Comité espera –manifestó en un comunicado, luego de mantener su tasa- que el impacto directo de los aumentos en los precios de las materias primas sobre el IPC será temporal. Teniendo en cuenta los datos de los mercados financieros, las encuestas de hogares y empresas y los pronosticadores profesionales -añadió-, el Comité estima que las expectativas de inflación en Gran Bretaña se mantienen estables”.

El Banco Internacional de Pagos, que coordina a los bancos centrales, estimó en su escenario base que los aumentos de precios serían transitorios. Pero, no descarta dos escenarios de riesgos. Uno de ellos provendría de que nuevas oleadas de la Covid-19 “más virulentas podrían hacerse inmunes a las vacunas, lo que derivaría en nuevas medidas restrictivas”. Y el segundo que se genere por las políticas de estímulo un crecimiento de la demanda muy fuerte disparando las perspectivas de inflación lo cual obligaría a los bancos centrales a endurecer sus políticas.

Rusia procedió a subir la tasa el 22 de junio. La gobernadora de su Banco Central. Elvira Nabiullina, afirmó que se continuaría aumentándolas y esperan que ello no obstaculice el crecimiento económico. “Hemos mantenido -señaló- las tasas de interés bajas por bastante tiempo. Ahora es el momento de subir las tasas en respuesta al aumento de la inflación”. En Turquía, se aumentó en marzo a 19% buscando contrarrestar igualmente el aumento de la inflación y la depreciación experimentada por la lira. Este curso alcista se adoptó en contra de la tradicional posición de su presidente, Recep Tayvip Erdogan, que siempre se pronuncia a favor de mantenerla baja.

En América Latina, el 16 de junio Brasil alzó la tasa de interés por tercera vez llevándola a 4,75%. “En este momento -expresó el banco central en su comunicado- el escenario base (…) indica que es apropiada una normalización de la tasa de interés para el nivel considerado neutral. Ese ajuste es necesario -añadió- para mitigar la diseminación de los actuales choques temporales sobre la inflación “. La otra más grande economía de la región, México, la subió igualmente el día 25 a 4,25%. Su banco central argumentó que “si bien se prevé que los choques que han incidido sobre la inflación son de carácter transitorio, por su diversidad, magnitud y el extendido horizonte en el que han venido afectando, la inflación puede implicar un riesgo para el proceso de formación de los precios “.

Una preocupación presente tanto en EE. UU., como en países emergentes y en desarrollo es que pueda repetirse lo acontecido en 2013 cuando sin anuncio previo la Reserva Federal procedió a dar por terminada su política de estímulo monetario, provocando una masiva salida de recursos desde muchos países hacia la mayor economía mundial. La Fed ha reiterado que buscará evitar una situación similar e irá comunicando los pasos que vaya determinando en materia de tasas de interés como en las operaciones de creación de dinero. El director de la división de renta fija del JP Morgan Asset Management, entregó la opinión de que la Fed procedería primero para intentar evitar el pánico por una posible inflación a reducir su política de creación monetaria antes de elevar la tasa de interés.

Por su parte, el Banco Central de Chile en su reunión de política monetaria del mes de junio, junto con constatar que en el segundo trimestre se amplió la brecha de actividad, que mide la distancia entre la no minera efectiva y la potencial, por primera vez, desde que fue establecida en abril de 2020, consideró la alternativa de aumentar la tasa de interés. Desde hace catorce meses se mantiene invariable en su mínimo técnico de 0,5% junto con un elevado incremento de la masa monetaria, en un lapso caracterizado por un largo período recesivo y su recuperación posterior.

El Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) del Banco Central de mayo aumentó 18,1% en doce meses, el mayor incremento interanual desde que se tienen registros comparables. Un año antes, su caída fue de 15,3%. Por tanto, parte significativa del aumento se explica por la base de comparación. Sectorialmente, el mayor impacto en el Imacec provino de los servicios, con una incidencia de 8,8 puntos porcentuales, al crecer 16,8% en doce meses. El comercio lo hizo en 4,2 puntos al anotar un aumento de 51,3%. La industria en 1,6 puntos al expandirse un 15,3% y el resto de los bienes 1,1 puntos al hacerlo en 8,2%.

En términos desestacionalizados, comparado con el mes anterior, el Imacec de mayo aumentó la actividad en 2,6%, luego de haber descendido en abril y marzo respectivamente en 1,4% y 1,3%. Tomando como base cien septiembre de 2019, él Imacec de mayo fue de 99,7, permaneciendo el empleo muy rezagado. A mayo sigue sin recuperarse entre 800.000 y 900.000 puestos de trabajo de los cerca dos millones de empleos perdidos en el momento más agudo de la crisis. Estimaciones efectuadas por Clapes UC consideran que ello no se produciría sino hasta fines de 2022. En algunos sectores, sin embargo, se registra una baja disponibilidad de mano de obra. Una encuesta efectuada por Fedefruta constató que más de la mitad de los productores frutícolas dispone entre 50% y 70% menos de trabajadores en sus faenas. En ello desde luego incide la disminución de los ingresos del exterior de mano de obra por las restricciones generadas por la pandemia.

En el nivel de actividad influye la mejoría experimentada en las cifras económicas globales. Internamente constituyó un factor muy importante el incremento del gasto público. La Dirección de Presupuestos cifró su aumento, que tiene un efecto multiplicador de la demanda interna, en 59,1% en doce meses. En los primeros cinco meses del año creció comparado con igual período de 2020, en 24,8%, con un aumento del gasto corriente de 26,8%, efectuado prioritariamente como transferencias, en cambio el gasto de capital se redujo si se compara con el año anterior. Paralelamente repercutió también positivamente en los niveles de actividad los retiros efectuados del fondo de pensiones, transformado en otro importante factor de estímulo económico.

Estos dos componentes de aumento en la demanda persistirán en los meses siguientes. Como resultado de los mejoramientos acordado en los mínimos comunes, el Ingreso Familiar de Emergencia incrementado se entregará hasta septiembre, en este último por un monto equivalente a la mitad de lo aportado en los meses anteriores. Además, están los apoyos acordados a las pymes. “(…) en Chile el PIB mensual es más o menos de US$24.000 millones – señaló el presidente del Banco Central, Mario Marcel- y para estas medidas (como el IFE universal) estamos canalizando US$3.000 millones por los próximos cuatro meses a la economía, entonces es un efecto muy grande, que ayuda a explicar por qué se está proyectando estas tasas de crecimiento tan significativas ahora. Esto significa un cierre más rápido de la brecha de actividad que se abrió por la crisis”. Ello es lo que condujo ya en junio al Banco Central a considerar como una alternativa subir la tasa de interés de política monetaria.

El alza en las cotizaciones de las materias primas en el país se refleja, además de los precios, en el comercio exterior. Al 15 de junio, las exportaciones aumentaron desde enero, con relación a los mismos meses del año anterior, en 29%, llegando a US$41.541 millones, su monto más elevado en esa etapa del año desde que existen registros comparables. El mayor aumento por sectores tuvo lugar en la minería, que lo hizo en 58% en doce meses. El cobre creció en 59%, por el aumento de su cotización.

El incremento en el precio del cobre condujo a la adopción de medidas por China, para frenar repercusiones inflacionarias. “El crecimiento de las ganancias de las empresas industriales en China – consignó la agencia Reuters -, se frenó bruscamente en mayo, ya que el aumento de los precios de las materias primas redujo los márgenes y afectó la actividad fabril “. Los acuerdos adoptados incluyeron abrir el acceso a sus reservas estratégicas de metales y preocuparse para que sus empresas no participen en operaciones especulativas de fondos financieros basados en estos bienes.
En abril-junio la cotización promedio del metal rojo superó el nivel más alto trimestral nominal alcanzado en los primeros tres meses de 2011. Se cotizó en US$4,40 la libra, dejando ligeramente por debajo los US$4,38 que figuraba hasta ahora como récord. Una de las razones principales para lograr el nivel alcanzado está en la demanda proveniente de China, así como los incrementos de la masa monetaria efectuadas por bancos centrales, empezando por la Reserva Federal de EE. UU., porcentajes importantes utilizados con propósitos especulativos, que también incrementan la demanda de cobre al usarse en fondos que tienen la cotización del metal rojo como su indicador central.

El aumento de la cotización en el año ha generado elevadas utilidades en la gran minería cuprífera. De acuerdo a informes a marzo entregados a la Comisión para el Mercado Financiero, las utilidades de las quince compañías más grandes pasaron de US$262 millones en el primer trimestre de 2020 a US$2.833 millones en el presente año, un incremento de 981%. En ello incidió positivamente el aumento experimentado en los precios internacionales de subproductos como el molibdeno, que le disminuyen sus costos en los balances. En el primer trimestre las utilidades de la gran minería cuprífera más elevada fue la obtenida por Minera Escondida, explotada por el consorcio BHP Billiton, de US$978 millones, que se encuentra en un proceso de negociación colectiva con su sindicato más grande, el cual demandó en su pliego que se conceda un bono en proporción a las utilidades alcanzadas.

La producción de la gran minería experimenta un curso descendente. En mayo, cuando descendió en 1% respecto de igual mes en 2020, enteró doce meses consecutivos de reducciones. En los primeros cinco meses del año la producción se contrajo en 1,9%, dándose como razones explicativas la reducción en las leyes de los minerales y la postergación de proyectos importantes por la baja en las dotaciones debido a la pandemia.

El vicepresidente del BancoEstado, Pablo Correa, coincidiendo con las estimaciones del IPoM del Banco Central, que se producirá “un rebote” importante de la actividad, considerando la conducta de los clientes de la institución, señaló que la expansión anual de la economía sería algo menor a la estimada por el instituto emisor, en un punto porcentual, a 8%. “El primer retiro de fondos previsionales de la AFP –detalló– se gastó en forma importante, tuvo un impacto sobre el PIB de dos puntos, el segundo retiro de un punto, y el tercero estimamos que fue en torno a medio punto”. Agregando que un porcentaje del tercer retiro “está siendo destinado a ahorro y no a gasto. Y queda la duda de que pasará con los US$ 12.000 millones de trasferencias del IFE (…) “. El stock en cuentas de ahorro las cifró en US $13.000 millones, un 80% superior a agosto de 2020, cuando comenzaron los retiros de los fondos previsionales. En las cuentas a la vista se produce una evolución similar, mientras en los saldos de las cuentas Rut se registró un incremento de 170%, llegando a un stock de US$ 11.500 millones.

En opinión de Pablo Correa se podría producir un fenómeno similar al registrado después de la crisis del Sudeste Asiático, cuando el desempleo se mantuvo elevado durante varios años. “En el mundo del consumo -añadió- los créditos se desplomaron Cuando tienes un mundo en recesión como en 2020 es esperable que caiga, cuando sumas transferencias por US$ 47.000 millones a las personas, estas prepagan (…). Hoy a nivel del BancoEstado, que es un segmento distinto al resto de la banca, en consumo la mora está en 1,5%, extraordinariamente baja. Incluso este año las colocaciones (del banco) como stock siguen cayendo”. En el sector empresas se registran tendencias similares. “En este segmento -dijo- la mora temprana, a 30 días, en torno al 8,5%, en octubre de 2019 subió al 11% cuando llegó el Covid al principio, pero hoy la mora a treinta días está en 4,5% (…) mucho menos de los que tradicionalmente era. Y la mora dura, de más de 90 días, está bajo el 2%“.

Para el conjunto del sistema bancario a mayo la mora dura estaba en 1,55%, con una disminución de las colocaciones en los primeros cinco meses del año de 4,55%. Pese a esta reducción las utilidades de las cuatro instituciones mayores en colocaciones subieron un 55,6% en relación a los mismos meses del año anterior y las atribuibles a sus controladores en 53,93%. Ellos son el español Santander, el canadiense Scotiabank, el consorcio estadounidense Citigroup en asociación con el grupo Luksic en el Banco de Chile y el grupo Yarur Rey en el BCI.

En la evolución de las empresas influyó positivamente el crédito Fogape-Covid de tasas bajas. “El Central tiene una estimación de dos dígitos (en inversión), y nosotros creemos -dijo Correa- que la expansión de la inversión sobre todo a nivel de empresas del segmento corporativo ha sido bastante más lenta de lo que uno habría esperado (…)”. La inversión es muy importante en el crecimiento del producto tendencial, que mide el crecimiento de la economía en el mediano y largo plazo, el cual el Banco Central proyecta que crecerá a un ritmo de apenas 0,35% por año durante la presente década, inferior a la estimación de 1% que se había previsto previamente. En ello es determinante el escasísimo incremento de la productividad.

Hugo Fazio
Julio 2021