BANCO DE PAGOS INTERNACIONALES VE PELIGRO DE ESTANFLACIÓN GLOBAL

El Banco de Pagos Internacionales (BPI), que coordina a los bancos centrales, en su informe anual advirtió del peligro que la economía global sufra las consecuencias de una estanflación. “Hay riesgo de estanflación -señaló-: las persistentes interrupciones por la pandemia, la guerra en Ucrania, el fuerte incremento de las materias primas y las vulnerabilidades financieras ensombrecen las perspectivas”. Su análisis es muy diferente al de un año antes, cuando la economía mundial se reponía de la recesión en 2020. Los problemas existentes son también ahora mayores, manifestó su director, el mexicano Agustín Carstens, que obligan a “actuar con prontitud y determinación antes de que la inflación se afiance”. Si ello acontece agregó “los costos de remodelarla y controlarla serían mayores. La ventaja de salvaguardar la estabilidad de los hogares y empresas superan a más largo plazo, cualquier costo en que se eleve en el corto plazo”. 

Las cifras de EEUU del primer trimestre ya mostraron el peligro de estanflación. La tercera corrección del PIB, aumentaron en una décima las estimaciones de caída entregadas anteriormente, fijándola en 1,6%. En el mismo lapso, el promedio de la inflación fue de 8,2%. Estos antecedentes muestran que se va configurando en la mayor economía mundial un cuadro de estanflación. Ello hace prever que la Reserva Federal volverá a subir sus tasas de interés, lo que incrementa el atractivo por el dólar. El presidente de la Fed, Jerome Powell, hablando en el foro anual de bancos centrales efectuado en Portugal, frente a la posibilidad de que se produzca una estanflación, sostuvo que la economía estadounidense “está bien posicionada para soportar una política monetaria más estricta”. Y que al subir la tasa de interés tiene como “objetivo” lograr un aterrizaje suave y “creemos que hay vías para lograrlo”. 

Por su parte, Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, en la inauguración del foro anual de bancos centrales, expresó que se hará “todo lo necesario” para que la tasa de inflación vuelva al objetivo de más o menos el 2%. En junio, la tasa de inflación creció en medio punto con relación a mayo, llegando a 8,6%, la más elevada en la historia del euro, que se inicia en enero de 1997. Terminar con los estímulos monetarios, el BCE lo efectuará con un marcado retraso. Solo a partir del primero de julio se dejó de adquirir activos financieros.  Y en julio se aumentará la tasa de interés en 0,25% puntos base, con lo cual dejará de ser negativa. Y se subirá otro 0,25% en septiembre. En ese momento pasaría a ser positiva en términos nominales. Se estima que la inflación subyacente, elimina los precios de los alimentos y la energía, se ubicaría al finalizar el año en 2,3%. Lagarde llamó la atención a la importancia que el sector servicios tiene en la economía de la Eurozona, dado que representa el 70% del empleo. 

En 2021, cuando empezaba a ascender lentamente la inflación, se sostuvo por el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, al igual que directivos de otros bancos centrales, y la secretaria del Tesoro de EEUU, Janet Yellen, que la inflación sería transitoria. Agustín Carstens advirtió entonces que existían “síntomas” de que ella podía no ser así. “La economía mundial corre el peligro -recalcó el BPI en su informe- de entrar en una nueva era de alta inflación”. Carstens sostuvo que “las perspectivas son inciertas. Pero lo más posible es que la inflación supere los objetivos de la mayoría de las presunciones durante algún tiempo. Para evitar el riesgo de un cambio de régimen -sostuvo- los bancos centrales tienen que comunicar de manera clara su meta final: bajar la inflación rápidamente al rango objetivo”. 

El repunte producido en la inflación está vinculado al aumento de los precios de las materias primas por la guerra. Pero el conflicto contribuyó a otros fenómenos. Tanto la guerra como la crisis sanitaria estimulan “nuevos modelos de producción, una reorganización de las cadenas globales de valor” e incluso refuerzan la tendencia a la “desglobalización”. Estos procesos constituyen tendencias inflacionarias en el mediano y largo plazo. Los déficits fiscales muy elevados en grandes economías contribuyen en la misma dirección. 

“La inflación está de vuelta, no como una amigo largamente buscado- manifestó el jefe de análisis económico y monetario del BPI, Claudio Borio-, sino como un enemigo amenazante. Es solo una demostración de cómo y rápido puede cambiar el mundo tras varios años intentando elevar los precios hasta el objetivo, ahora volvemos a encarar el familiar y doloroso reto de reducirla”. 

En el escenario aparecen dos alternativas. Una es que las políticas para buscar detener la inflación den resultado o que de manera “espontánea” se reduzcan las presiones inflacionarias, lo cual daría lugar a un “aterrizaje suave”. Pero también hay fundamentos para pensar en “escenarios menos benignos”, que los precios sigan un curso ascendente y los bancos centrales deban endurecer aún más sus políticas. “Esto podría desencadenar -dice el BPI- una recesión, un aumento del estrés financiero y un aterrizaje brusco estanflacionario”. 

Mientras tanto, el G7 reunido en Scholss Elmau, al sur de Alemania, acordó nuevas medidas económicas en contra de Rusia, las cuales hasta ahora no han alcanzado los resultados buscados. Acordaron estudiar imponer un tope al precio de sus exportaciones de combustibles fósiles, en vez de los esfuerzos de intentar prohibir su venta. Rusia sigue logrando grandes ingresos producto de sus exportaciones de combustibles. Su ministerio de Economía prevé que, en medio de las sanciones de EEUU y los países de la Unión Europea, el volumen total de las exportaciones de los hidrocarburos caerá este año 8%. En los cinco primeros meses de 2022 los  ingresos procedentes del petróleo alcanzaron unos US$100.000 millones, una media mensual que es un 33% superior a lo del año pasado. No solo se trata de la magnitud de los ingresos. El rublo, que se derrumbó cuando se desplegaron las primeras medidas dirigidas a golpearla, en junio se había incrementado en un 150%. Moscú aumentó sus exportaciones de petróleo, mientras Europa le compra menos, hacia China se triplicaron desde que comenzó el conflicto bélico y la venta a India se multiplicaron por nueve. 

La inflación, aunque sigue siendo muy alta (17% interanual en mayo), comenzó a bajar del máximo de 20% que registró en abril y luego, fruto del manejo del Banco Central que estableció incluso una especie de “semi corralito” y elevó su tasa de interés de política monetaria hasta 20%, fue reduciéndola progresivamente, estableciéndola al finalizar junio en 4%. Paralelamente, el gobierno, al establecer el pago de las exportaciones de gas natural en rublos, también aumentó el ingreso de monedas extranjeras. De manera que la cotización de la divisa rusa hoy está en su nivel más elevado en cuatro años. 

La reunión del G7 acordó, además, apoyar un plan denominado “Infraestructura Global y de la Inversión”, que contará con recursos durante cinco años por US$600.000 millones, de los cuales el 30% será aportado por EEUU. Los cuales financiarán inversiones en países de ingresos bajos y medianos siguiendo el recorrido del proyecto chino de Ruta de la Seda, entrando a competirle en este espacio donde Beijing ha registrado una gran presencia. “Esto no es solo – manifestó Joe Biden- una preocupación humanitaria. Es una preocupación económica y de seguridad para todos nosotros”. En el G7 hay un claro liderazgo de EEUU en entendimiento con tres miembros de la Eurozona, Alemania, Francia e Italia, que buscan desplegar también algunas acciones independientes, como la visita en junio a Kiev, para expresar su apoyo a Ucrania y vislumbrar encontrar una vía de salida al conflicto bélico. El primer ministro británico, Boris Johnson, que es un aliado muy estrecho de la Casa Blanca viajó a continuación a Ucrania y se pronunció por una postura más radical, de continuar la confrontación bélica hasta derrotar a Rusia 

A la reunión del G7, siguió la de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), efectuada en Madrid, que tiene una estructura de tipo militar, pero que diseñó un nuevo Concepto Estratégico, dejando de considerar a Rusia “como un socio”, definiéndolo por primera vez como la “más directa y significativa amenaza”. “Hoy hemos decidido -declaró- invitar a Finlandia y Suecia a convertirse en miembros de la OTAN y acordamos firmar los protocolos de adhesión”. Significa que ambos países abandonan sus estatus por muchas décadas de países no alineados. Se genera así, consideró la OTAN un nuevo escenario de seguridad en Europa. Biden al llegar a la capital española anunció el incremento del despliegue militar estadounidense en Europa, que ya llega a 20.000 efectivos. Se acordó aumentar a partir del próximo año a 100.000 los efectivos de alta preparación dentro del bloque, al cual efectuará un gran aporte Alemania, que acordó un amplio plan de desarrollo de sus Fuerzas Armadas. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dio a conocer que se aumentará el envío de material bélico a Ucrania, incluyendo armamento más pesado. Y en el comunicado final se  estableció el compromiso de apoyar a Ucrania “durante el tiempo que sea necesario”, aunque ello signifique, como afirmó Biden “miles de millones más en armas para Kiev. 

Además, se consideró por primera vez a China como un “desafío” a tener en cuenta para los “intereses, seguridad y valores” de la alianza. El documento añade que China “emplea una amplia gama de herramientas políticas, económicas y militares para aumentar su presencia global y proyectar poder, al tiempo que mantiene la opacidad sobre su estrategia, sus intenciones y su acumulación militar” y “busca controlar sectores tecnológicos e industriales claves”. 

Conocidos los comunicados de ambas reuniones, Vladimir Putin declaró que el mundo va siendo multipolar. Sostuvo que, para la Alianza Atlántica, Ucrania no es un fin, sino una vía para la defensa de sus intereses. Agregando que, si se desplegarán contingentes o infraestructuras militares, tendremos que responder en forma simétrica. Precisó que el objetivo de Rusia en la guerra es el Donbass, es crear las condiciones para proteger la seguridad de Rusia. Por su parte, el portavoz de China ante la Unión Europea expresó que su país se opone a los conceptos estratégicos establecidos por la OTAN. El camino seguido añadió es de crear enemigos y fomentar la confrontación de bloques. 

Hugo Fazio

Julio de 2022