IRREDENTOS

Comentario de Aníbal Ricci

No es historia; es memoria: “Nuestra memoria no es más que una imagen de la realidad” (J.L.Borges). Lo que hace Ímaz Gispert es invocar la voz de un guerrillero uruguayo, y narrar sus acciones armadas tanto en Uruguay como en la posterior “diáspora irredenta” por Nicaragua, El Salvador y por latitudes caribeñas (Venezuela principalmente) con el objeto, en estas últimas, de realizar “expropiaciones internacionalistas” (atracos a bancos) para recaudar fondos y financiar armas destinadas a las luchas guerrilleras centroamericanas. Es la historia de muchos combatientes que tuvieron que huir de América del Sur ante el asedio implacable (tortura y muerte) de las policías dictatoriales durante la década del 70. Ellos abrazaron la vía armada para hacer frente a la injusticia y la opresión perpetrada por los dueños del dinero. Algunos de los que sobrevivieron al terrorismo de Estado (en sus países de origen) continuaron su lucha en otras latitudes al Norte uniéndose a la guerrilla contra las fuerzas gubernamentales respaldadas financiera y militarmente por los Estados Unidos. “Irredentos” es un libro complejo, deja una sensación de derrota a pesar de los episodios extraordinarios que narra (en desorden cronológico) y a la vehemencia de sus protagonistas. Algunos morirán en batalla, víctimas de una mina antipersonal instalada por sus propios compañeros, o ante fuego enemigo en el mejor de los casos. La cercanía ante la inminente muerte hace que el corazón de estos guerrilleros se acelere, tomando decisiones muchas veces desafortunadas, pero seguros de compartir una causa importante y de compartir lazos de por vida con sus compañeros de armas. En estas páginas encontraremos traiciones, torturas y asesinatos de civiles al interior de la selva. Es un valioso testimonio, en gran medida un homenaje a quienes dieron la vida en esa lucha, pero también la historia (memoria) de un sobreviviente, su punto de vista y las pellejerías sufridas tanto en las cloacas de Montevideo como en los ataques ante fuerzas militares altamente entrenadas. El relato es subjetivo, nadie como el protagonista de los hechos para narrarnos el terror a ser comido por las ratas (aprendiendo su lenguaje) cuando las cloacas eran inundadas por las lluvias y quedaban incomunicados por días y semanas. Es un punto de vista valiente, pero sin ánimos de gloria (su nombre es omitido del relato). Expone sus miserias y aciertos, haciendo un distingo entre los verdaderos combatientes y aquellos que se ufanaron de historias dudosas, apropiándose de los laureles y futuros cargos políticos. Este uruguayo desnuda la derrota ante fuerzas inmensamente superiores, pero derrota al fin, al punto de terminar (los sobrevivientes) replegándose cuando el escenario se hizo insostenible. Al mismo tiempo nuestro interlocutor es tremendamente culto e intercala su accionar con abundantes pasajes de literatura. César Vallejo, Atahualpa Yupanqui, Nietzsche, Octavio Paz, Silvio Rodríguez, Borges y muchos otros nos acompañan durante el relato, incluso recurre a citas cinematográficas. Sobre todo, destaca la minuciosidad de su memoria para relatarnos hechos, con lujo de detalles, que pueden haber sido experimentados en apenas unos minutos al fragor de una batalla. No sólo hay inteligencia, también momentos emotivos ante la sorpresiva muerte, incluso el humor muestra la sabiduría de este personaje entrañable. El lector se quedará pensando para qué sirvió esta lucha, pero la intensidad de lo narrado se encargará de enrostrarnos que se trata de experiencias vividas a una intensidad que no cualquiera podría soportar, de personas que consumieron (en escasos años) la energía vital que se confía a un ser humano para toda su existencia.

Carlos Imaz Gispert (Ciudad de México, Distrito Federal; 1959) es un académico y activista mexicano, miembro fundador del Partido de la Revolución Democrática, líder estudiantil del CEU en la UNAM (1986-1987), promotor del voto de los mexicanos en el exterior y fundador del PRD en California-EUA, Coordinador General de Participación Ciudadana del primer gobierno electo en la Ciudad de México D.F., Presidente del PRD en el Distrito Federal, organizador de las brigadas “Cazamapaches” contra el supuesto fraude electoral y Jefe Delegacional en Tlalpan.