UN FRACASO NO TERMINA CON LA AGRESIÓN

La ofensiva política, social, militar y comunicacional del 23 de febrero con la finalidad de doblegar la experiencia bolivariana fracasó.

No concurrieron los cientos de miles de personas al espectáculo de la “ayuda humanitaria” realizada en la frontera colombiana, no ingresó la caravana como había asegurado la derecha venezolana y su actual liderazgo, no se produjo un quiebre en las Fuerza Armada Nacional Bolivariana y el chavismo desplegó movilización popular en las ciudades, en la frontera y en plena capital se realizó una movilización masiva frente al palacio presidencial.

En lo comunicacional, era advertible los esfuerzos de los grandes medios por mostrar una imagen avasalladora y triunfante de la ofensiva reaccionaria, pero con el transcurrir del día se fue apagando el entusiasmo y las mentiras y datos sin comprobar se hicieron evidentes. No hubo ingreso de la “ayuda humanitaria” y los montajes fueron denunciados.

El que haya fracaso la ofensiva, no significa que haya sufrido una derrota definitiva. La intervención militar directa se mantiene entre las cartas posibles. Juan Guaidó ha señalado que “los acontecimientos de hoy me obligan a tomar una decisión: plantear a la Comunidad Internacional de manera formal que debemos tener abiertas todas las opciones…”. Además, señaló que en los próximos días se reunirá con el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence y con los países del grupo de Lima para discutir “acciones diplomáticas y otras medidas” contra Venezuela.

La ofensiva contra Venezuela es también una amenaza contra América Latina, es una amenaza contra la soberanía de todos los países, dado que señala la estrategia imperial en lo que considera “sus territorios”. De allí que se haga más patética la presencia de algunos presidentes sudamericanos, entre ellos, Sebastián Piñera.

Si para los Estados Unidos, Latinoamérica es “su territorio”, es de esperar que la ofensiva asuma nuevos rumbos y ante el fracaso de la provocación reciente se fortalece en las fuerzas de derecha pro-estadounidenses la tendencia a reclamar la intervención militar ya.

La amenaza de agresión continúa

Dilemas